samedi 17 juin 2017

13 de septiembre: Lago Valasht, Namakabrud

Por la  mañana excursión al lago Valasht, la atracción turística principal de la zona, que no ofrece nada especial salvo barquitos de pedales para los niños. También teníamos curiosidad acerca de las normas respecto a bañadores en Irán. Se supone que los hombres no pueden ir sin camiseta ni tampoco enseñar las rodillas, y vimos que por lo menos en ese sitio los varones podían enseñar de todo. Las mujeres vestidas del todo eso sí, y como llevaba vaquero tampoco me hacía tanta ilusión meterme vestida al agua.








Nos pusimos en marcha hacia la costa del mar Caspio. Gracias a Google Maps, podemos llegar sin perdernos hacia la carretera que va a la costa, un gran plus respecto al viaje anterior. Hacemos escala en Kelardasht y se empieza a notar lo turístico que es la costa. En la ruta hacia el mar, se cambia el paisaje totalmente. Pasamos de un entorno casi desértico a unos bosques húmedos con ríos y decenas de bares al lado de la carretera. La gente va allí a refrescarse y disfutar de ese paisaje tan particular para ser Irán. Siento mucho no tener una foto mejor.


Paradita en la playa. Estaría muy agradable si no estuviese llena de basura. Allí también, hombres en bañador, mujeres vestidas (ellas habían previsto bañarse y llevaban ropa de tela ligera, yo todavía con el vaquero). Y la mujer que vimos en manga corta pero con pañuelo en la cabeza, resultó ser un hombre.


Compramos una manta de picnic como tienen todos, muy práctica, nos encanta.

Para rematar subimos a un área de atracciones llamado Namakabrud Telekabin, que tiene además de 2 teleféricos que suben a la  montaña (y no llegamos a coger por la cola enorme que había), algunas atracciones de las clásicas y un trineo de verano, fabricado en Alemania, de los cuales veríamos más ejemplares en el viaje. Básicamente, es un carril con unos vagones que actúan como un tobogán gigante. Uno puede frenar si quiere con unas palancas.







Se ve la subida del carril por debajo del teleférico.

Volvemos a la playa y dormimos en Salman Shahr, uno de los numerosos pueblos sin alma de la costa atravesados por la carretera principal, eternamente atascada. El hotel está situado en una calle perpendicular a la principal y podría llamarse Pavillion, se me olvidó preguntar el nombre del sitio a los dueños. Era una habitación triple grande por 1.200.000 rials.

dimanche 5 février 2017

12 de septiembre - de Tehran al Alborz

Habiendo disfrutado de Tehran y sus parques de atracciones, teníamos a los niños contentos.

Después de haber intentado contactar desde nuestra casa en España con todas las empresas de coche que habíamos encontrado en Internet, sin éxito ninguno, vimos que era muchísimo más fácil estando en el país. Había intentado contactar con una empresa de alquiler llamada Saadat (tienen una página web muy bonita en persa e ingles, www.saadatrent.com), basada en Tehran, por desgracia la persona que cogió la llamada no hablaba inglés y me colgó el teléfono. El muy atento personal de nuestro hotel se encargó de gestionar el alquiler con Saadat (y de hecho pudimos comprobar que nadie en la empresa hablaba inglés) a un precio muy razonable en comparación con lo que habíamos visto en otras páginas (28 dólares al día que pagamos en riales). Alquilamos un Peugot 405 impecable por 12 días dejando una fianza y DNI original.

Como somos especializados en coger vacaciones en temporada alta local, el día que arrancamos para el viaje era la vuelta de vacaciones de los tehraníes. No conseguimos saber de qué festivo se trataba, pero la carretera de montaña que cogimos (cruzando un puerto hacia el mar caspio) tenía un atasco impresionante.


Y los iraníes en los atascos se lo pasan bomba. Pitan, cantan, ponen la música a tope, saludan por las ventanas... Parece que gran parte del atractivo de salir de puente es estar en el atasco luego.

Paramos a comer en un atractivo restaurante de carretera donde las mesas están separadas por unos canalitos de agua. Hay varios restaurantes con terrazas que dan al río, pero hacía demasiado sol para sentarse en ellas.




 

Hacían pan casero.


 Llegamos de noche a nuestro objetivo, un hotel en las montañas cerca de un pueblecito llamado Kaleno y del turístico lago Valasht. Nos indicó el camino un seños que cogimos en auto-stop (y se mareó en el coche).

Hotel Casnik (1'600'000 riales por un apartamento para tres personas)
www.casnikhotel.com
Tel: 011-526 59 311 (el recepcionista no habla inglés)

Muy a gustito en nuestro apartamento con cocina.


Antes de ir a la cama dimos una vuelta por el pueblo que no tenía absolutamente nada salvo una tiendecita como hay en todos los sitios en Irán. Compramos helados que comimos en la lluvia.

Delante del hotel con nuestro coche.


dimanche 25 décembre 2016

11 de septiembre: más Tehran

en un sitio al parecer legendario donde hay siempre una cola inmensa para entrar. Es famoso por su comida rica y abundante. A la entrada, nos dieron el menú:


Estaba clarísimo. Menos mal que nos ayudó una chica que hablaba muy bien inglés. Nos recomendó la pierna de cordero que estuvo muy rica, y el arroz con kebap habitual también. Sin embargo, la atmósfera es un poco agobiante, con mucha gente en un espacio pequeño, con comensales que no comen, inhalan la mitad de su comida y se llevan la otra mitad corriendo. No fue un placer increíble, y eso que no hicimos cola casi (lo normal, leí en internet, es esperar dos horas para entrar).

Después de la comida, todavía era temprano y nos fuimos de turismo de verdad a visitar el Golestan Palace, residencia de los shahs del siglo XIX. Se paga la entrada y la visita de cada edificio por separado, con lo cual visitar todos los anexos y museos del recinto llega a costar bastante dinero. Hicimos los tacaños y pagamos solamente una visita extra aparte de los jardines.












Con encuentros diversos...


El palo selfie, prolongación del cuerpo de los iraníes de todas las edades



jeudi 15 décembre 2016

10 de septiembre: paseo por Tehran

Estábamos agotados. A las 11 y media nos despertamos todos y nos pusimos en marcha para el bazar de Tehran, que es, como no, el más grande del país con no sé cuántas avenidas de alfombras - una microciudad dentro de la ciudad, como decían las guías. Decidimos ir andando, un error ya que no era tan cerca como parecía. Hay una calle peatonal (en la estación de metro Panzdah Khordad) donde se sitúa una de las entradas grandes del bazar, y otros centros comerciales que venden principalmente ropa, llenos de gente a todas horas. Después de dificultades iniciales, al final sí que encontramos el gran bazar, peleando para entrar en medio de la muchedumbre. Los carritos de mercancías (que empujan a mano) casi atropellaron a los niños numerosas veces.



Recorrimos un par de calles del bazar, pero entre la caminata hacia el lugar y la búsqueda de la entrada, estábamos todos bastante cansados ya y nos paramos a comer en un restaurante en el sótano del bazar.

Por la tarde-noche, pasamos por la torre Azadi al norte de Tehran.




Se puede subir a la torre durante el día hasta las 17:00, nosotros llegamos tarde pero se puede pasear hacia ella. Está en medio de una rotonda gigante que se cruza arriesgando la muerte en cada instante.

Luego cogimos un taxi hasta el parque de atracciones Eram, el más grande de la ciudad. Queríamos disfrutar de cosas de niños mientras estábamos en Tehrán. Como veis, hay de todo en Irán.


Tobogán gigante


 Camas elásticas. El trabajo del chaval es tirar de los niños para que salgan disparados a los aires.



lundi 28 novembre 2016

9 de septiembre - llegada a Tehran

¡Por fin nos vamos!

Llevábamos ya más de un mes planificando nuestro viaje. Para los que quieran organizar su viaje a Irán desde fuera, hay que saber que es muy difícil gestionar cualquier cosa a través de Internet o llamando por teléfono. Antes de salir, reservamos un hotel para poder adquirir el visado en el aeropuerto, y poco más. Todos nuestros intentos de conseguir un coche de alquiler a un precio razonable fueron vanos. Parece que algunas empresas (por ejemplo Europcar que cambió sus condiciones respecto al 2014 cuando estuvimos en Irán la primera vez) aplican una "tarifa especial" para extranjeros, alegando que ellos tienen que pagar tasas extra para clientes extranjeros. Este argumento lo oímos únicamente en sitios más concurridos como Tehran, donde tuvimos que pagar el doble del precio local para algunas cosas (como el hotel). En la provincia, parece que no aplica esta normativa y pagamos los mismos precios que los locales.

Eso dicho, vamos al grano.

Sí, conseguimos un Visa On Arrival sin problemas. Cuesta 75 euros por persona y te dan para una estancia de un  mes. Lo más importante es conseguir un hotel (nos encontramos con unos chicos que no tenían alojamiento y tuvieron que esperar hasta que  la policía de aduanas les consiguiesen uno) y una carta del seguro donde tiene que poner específicamente que vale para Irán.

Nos recogió un taxista contratado por nuestro hotel y sobrevivimos al viaje hasta el centro de Tehran (el taxista se durmió dos o tres veces durante el trayecto).

Nos alojamos en el:
Gollestan Hotel
14 Hassan Abad Sq.
Hafez Ave
Tel: +98 21 66711417

Se puede hacer una reserva online en www.gollestanhotel.com

Son muy amables aunque un poco caros, la habitación triple nos costó 80 dólares ya que tienen una tarifa especial para extranjeros y aplican el tipo de cambio de la calle y no la del banco.

El hotel se encuentra al sur de Tehran, a un tiro de piedra del Park-e Shahr, un parque grande con columpios, parque de atracciones, mesas de ping-pong, tienda, etc. Allí pasamos la tarde entre siesta y siesta.


Los columpios:






La noria:




El parque de bolas:


Acabamos tarde porque nos invitó a su casa un señor que hablaba alemán, tomamos té, jugaron los niños y disfrutamos de la hospitalidad iraní.